LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DEFIENDEN SUS TERRITORIOS Y RESISTEN A LA PANDEMIA

Asociación Pop No’j

28 de mayo de 2020

Asociación Pop No’j (www.asociacionpopnoj.org) trabaja en el Área Mam y la Región Huista de Huehuetenango, Guatemala, por lo que estas notas se enfocarán en la defensa de las tierras y territorios indígenas en éste departamento.

Huehuetenango se encuentra situado en la región Nor-occidental del país; limita al norte y oeste con México. Es un departamento diverso, rico en bienes de la Madre Naturaleza y rico en culturas. Sólo en este departamento existen 9 expresiones sociolingüísticas del Pueblo Maya, con sus idiomas propios, entre ellas el Mam y Popti’, que son las poblaciones que trabaja Pop No’j.  Debido a la topografía del terreno, que va desde los 500 metros sobre el nivel del mar hasta más de 3,800 MSNM posee una gran variedad de micro climas.  Posee además muchas riquezas naturales.

Desde 1974, se venía explotando crudo comercialmente en las cercanías de la Franja Transversal del Norte –FTN- definición territorial para la agricultura y movimiento cooperativista, a raíz de los descubrimientos realizados por las petroleras Basic Resources y Shenandoah Oil, que operaban conjuntamente en el campo petrolero de Rubelsanto, Alta Verapaz. En 1976, se dieron cuenta que era un lugar asentado en oro, dejando entrever que la Franja Transversal del Norte ya no sería dedicada para el fin estipulado, sino que sería utilizada por objetivos estratégicos de explotación de recursos naturales[1].

Esto último es lo que hace atractivo esta zona para los grandes proyectos de explotación. Ha convertido a este territorio y especialmente al norte de Huehuetenango en una zona en la que hay grandes intereses económicos.

Huehuetenango fue uno de los escenarios principales de la guerra interna en Guatemala (1960 – 1996) lo que provocó que muchas poblaciones fueran desplazadas y salieran a refugiarse a México, principalmente.

Ahora la presencia de mineras y grandes Hidroeléctricas están provocado conflictividad social.  Para imponer el despojo y llevar adelante sus planes, dividen a las comunidades, enfrentándolas entre sí, cometen asesinatos y persiguen a los defensores de la Madre Tierra, criminalizándolos y encarcelándolos.  Es decir, los empresarios y el Estado reprimen a quienes defienden las tierras y territorios indígenas.

Estas actividades además promueven las movilizaciones forzadas, provocan la transformación de lógicas productivas y obliga a quienes antes vivían de la agricultura y producían sus propios alimentos a comprarlos; los conduce a buscar empleo en otros departamentos. La población más joven pierde el conocimiento y arraigo a sus territorios.

Frente a todo esto, la respuesta estatal se ha traducido en amenazas y criminalización mediante la utilización de un discurso que califica las demandas comunitarias de “terroristas y anti desarrollo”; encarcelamiento de liderazgos comunitarios; y negación de la validez y vinculación de las Consultas Comunitarias como mecanismos legítimos y ancestrales de organización y expresión de las comunidades y los Pueblos[2].

La persecución política es parte de la estrategia del Estado para no permitir la defensa de los territorios.  El nuevo gobierno, con tendencias autoritarias y represivas, no plantea un cambio a esta política que ha sido una constante en el país. Por el contrario, la lucha contra la pandemia le ha facilitado instaurar formas dictatoriales de gobierno y que se cierren espacios democráticos ganados a través de muchas luchas.

El objetivo de las persecuciones y detenciones es desmovilizar las luchas y defensa de pueblos indígenas y campesinos. Es una forma de silenciar e impedir las acciones legítimas de resistencia frente a proyectos que buscan únicamente beneficios particulares y de acumulación de capital.

Estrategias de resistencia:

La resistencia es parte de la historia secular de los Pueblos Originarios.

En el 2015, en 29 de los 33 municipios del departamento, se llevaron a cabo consultas comunitarias que declararon sus municipios libres de minería a cielo abierto.  https://cmiguate.org/consulta-comunitaria-no-29-de-huehuetenango-malacatancito-presente/

Ahora el reto es hacer valer los resultados de esta consulta.

Las comunidades están organizadas para defender sus medios de vida. “Resistencia pacífica” como las comunidades de Santa Cruz Barillas e Ixquisis, San Mateo Ixtatán, que están en constante lucha en contra de grandes hidroeléctricas que están saqueando sus medios de vida.

Es necesario visibilizar más lo que ocurre en las comunidades, pues muchas veces estos temas no son publicados o de interés para los medios de comunicación, o si se publican, dan a conocer la parte que les interesa a los poderosos para seguir criminalizando las luchas de los pueblos.

Se debe avanzar en el reconocimiento de la autonomía de los Pueblos. La pandemia ha puesto de relieve la importancia de las autoridades locales y la autonomía.  Conocen la realidad de su territorio y pueden adoptar medidas más acordes a las condiciones específicas.

La defensa del territorio va unida a la lucha por la autonomía de los Pueblos.  Una experiencia a rescatar es la del Gobierno Ancestral Plurinacional de las Naciones Originarias (Akateko, Chuj, Popti’, Q’anjob’al).

¿Qué medidas han adoptado los Estados en las comunidades del Pueblo del que forman parte para responder a la pandemia y qué medidas han tenido que adoptar las comunidades mismas para hacer frente a la crisis sanitaria?

El gobierno ha aprobado programas de asistencia social durante la pandemia, como la entrega de cajas de alimentos y un fondo económico de apoyo, pero sin mecanismos adecuados para garantizar que lleguen a las familias que más lo necesitan.  De estos apoyos, no hay ninguno en concreto que esté beneficiando al Pueblo Maya y a las poblaciones rurales más apartadas.

Es difícil enfrentar esta crisis, pero es aún más difícil para los pueblos originarios, que históricamente han sido discriminados y marginalizados; ser indígena, pobre y/o vivir en el área rural de Guatemala implica tener menos acceso a los servicios de salud y en general, a hacer efectivos los derechos.

Es preocupante pensar que la pandemia se expanda hacia las comunidades más pobres del país, lo cual es inminente.

Una de las indicaciones para evitar el contagio es el lavado de manos constante, pero esto es muy difícil de hacer cuando casi la mitad de la población no cuenta con servicio de agua potable en sus viviendas.

 Según el Censo de 2018, únicamente 59 de cada 100 guatemaltecos tiene este privilegio; el resto depende de tuberías fuera de su vivienda, pozos, chorros públicos, camiones cisterna, nacimientos de agua,  ríos, lagos o manantiales.

El 44% de los guatemaltecos además reside en casas que tienen un solo dormitorio y únicamente el 45% de las viviendas cuenta con un inodoro conectado a la red de drenajes. Aunado a eso, el 11% por ciento de los guatemaltecos comparten el baño con otras familias. Esas cifras hacen casi imposible que las personas diagnosticadas con coronavirus, y que no necesiten de hospitalización, puedan mantenerse aisladas de su familia, en una habitación y haciendo uso de  un baño distinto al que usa el resto, tal como lo hacen  personas contagiadas de otros países.[3]

En Guatemala se hablan 22 idiomas Mayas, pero hace falta mucha información en el idioma de las comunidades. Tanto en Guatemala como en el extranjero, a las personas indígenas en la diáspora, no se brinda información en los idiomas propios, sobre cuidados de protección ante la pandemia.

Las restricciones para evitar la propagación del COVID 19 han propiciado efectos negativos para muchas familias, que viven al día. 

Frente a todo esto:

  • Los pueblos indígenas somos altamente vulnerables a la situación, pero también somos quienes estamos encontrando soluciones para disminuir el impacto del Covid-19.
  • La clave para hacer frente a esta situación es la Organización Comunitaria. Es de reconocer el trabajo que realizan las autoridades locales, lideresas y líderes comunitarios, para la seguridad de las comunidades. La comunidad se cuida mutuamente.
  • Las mismas personas informan de los cuidados para prevenir el contagio del virus en los idiomas, haciendo uso de los diferentes medios locales disponibles para hacer llegar la información hasta los lugares más lejanos, donde no hay acceso a energía eléctrica. Un medio clave para ello son también las radios comunitarias.
  • Ante la falta de recursos y medicamentos para atención de enfermedades, se está recurriendo en atender las dolencias desde la sabiduría ancestral de las abuelas y abuelos, con la medicina natural.
  • Uno de los problemas inmediatos y a mediano plazo, es la escasez de alimentos, lo que tiende a agravar los problemas de desnutrición.  Como algo positivo, esto ha motivado a estrechar la conexión con la Madre Tierra, reconociendo que es quien nos alimenta, protege y cuida. (Se están desarrollando huertos familiares, pequeñas siembras en los patios de las casas para alimentarse o curarse.) Los agricultores y jornaleros que trabajan de sol a sol en el campo se encuentran entre los verdaderos héroes, quienes siguen alimentándonos con su incansable trabajo, el cual no es debidamente reconocido y mal remunerado.

La Madre Tierra es quien nos alimenta.  La Madre Tierra no se está muriendo, sino que la están matando las grandes empresas extractivas y el monocultivo, que nos están dejando en la miseria, ponen el peligro nuestra vida y la existencia de las futuras generaciones.

  • Estamos sobreviviendo a esta pandemia. En medio de la crisis, vemos como cada vez más se incrementa la consciencia de que este sistema dominante es insostenible, está creciendo la organización, los lazos de solidaridad entre personas, comunidades y países enteros. Estamos recuperando valores de los pueblos: la reciprocidad y la solidaridad son algunos de ellos; el hacer, aprender a vivir y compartir en comunidad en medio de la crisis, entendiendo que yo estoy bien si todos los demás también lo están.

[1] Solano, 2012, p. 18.

[2] El observador, análisis alternativo sobre política y economía. Guatemala, 8de abril de 2016. file:///D:/ESPACIOS%20DE%20PARTICIPACIÓN/MEXICO/WEBINARL%20CEJIL/ElObservador-InformeespecialHuehuetenango-1.pdf

[3] Financiamiento y Gasto en Salud, Ministerio de Salud, 2017. https://www.mspas.gob.gt/images/files/cuentasnacionales/publicaciones/CNyES(2017)Analisistecnicogastoensalud.pdf

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