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NUEVOS DESAFÍOS ANTE LAS POLÍTICAS ANTI-INMIGRATORIAS

Asociación Pop No’j[1]
Guatemala, Julio de 2026

A partir de las políticas anti inmigratorias adoptadas por el gobierno de los Estados Unidos y el cierre de programas de cooperación internacional, hemos observado una disminución de los flujos de migración irregular desde Guatemala hacia los Estados Unidos. Sin embargo, las causas estructurales que históricamente han obligado a miles de personas a abandonar sus comunidades permanecen prácticamente intactas: el racismo estructural, la pobreza, la desigualdad, la exclusión, la falta de oportunidades, la violencia y los impactos del cambio climático continúan marcando la vida de la mayoría de las familias guatemaltecas. Es por ello que la expectativa de migrar se mantiene latente y sólo se espera a que haya condiciones menos adversas para hacerlo. Es decir, lo que ha cambiado es el contexto migratorio, pero no las causas que la provocan.

También debemos decir que lo anterior no significa que la migración irregular se haya detenido completamente, pero quienes deciden migrar lo hacen por rutas más peligrosas y con costos cada vez más elevados, en mucho, por los cobros mayores de las redes de tráfico de personas que prestan el servicio. 

Por otro lado, hay un incremento de personas que se encontraban en otros países, principalmente Estados Unidos, que están regresando a Guatemala, ya sea a través de deportaciones, lo que han llamado “retornos asistidos” o por decisión propia. Esto último ha dado lugar incluso a lo que se conoce como un “coyotaje a la inversa” es decir de Norte a Sur.

Este nuevo escenario también está transformando el perfil de las personas retornadas. Cada vez más regresan hombres y mujeres que vivieron durante muchos años en los Estados Unidos, donde tuvieron a sus hijos que por nacimiento son ciudadanos estadunidenses, construyeron proyectos de vida, adquirieron experiencia laboral y establecieron vínculos familiares y comunitarios. También ha aumentado la llegada a Guatemala de niñas, niños y adolescentes nacidos en ese país, para quienes Guatemala no representa un lugar de retorno sino llegar a un lugar completamente desconocido, al que deben adaptarse. Incluso hay niños, niñas y adolescentes para quienes el inglés es su primer idioma, eventualmente hablan el idioma maya de sus padres, pero no así el español. 

Los datos muestran además que departamentos del occidente del país, especialmente Huehuetenango, San Marcos, Quiché y Quetzaltenango, con población mayoritariamente indígena, concentran el mayor número de personas retornadas. Esta realidad confirma que los territorios históricamente expulsores de población migrante son ahora también los principales escenarios donde se enfrentan los desafíos de la reintegración. 

La recepción inicial constituye únicamente el primer paso. Pero el verdadero desafío comienza después, en un proceso que implica reconstruir proyectos de vida. La reintegración requiere atención psicosocial, oportunidades económicas, acceso a educación, servicios de salud, fortalecimiento de redes familiares y comunitarias, así como condiciones que permitan a las personas ejercer plenamente sus derechos.

La Asociación Pop No’j trabaja específicamente en el Área Mam y Región Huista del departamento de Huehuetenango, en las tierras altas del noroccidente de Guatemala. Constatamos diariamente estos desafíos: Quienes llegan a Guatemala experimentan procesos de duelo, frustración y estrés derivados del retorno forzado y, con frecuencia, de la separación familiar. Niñas, niños y adolescentes encuentran dificultades para reincorporarse al sistema educativo debido a procesos administrativos complejos, engorrosos por la burocracia y además con diferencias profundas en el sistema educativo. Hay gestiones de tipo legal que se deben hacer como tramitar la doble nacionalidad. Casi todas las familias enfrentan incertidumbre económica tras haber perdido sus fuentes de ingreso en el extranjero y no encontrar alternativas en Guatemala. Estas situaciones se agravan por la limitada disponibilidad de servicios especializados fuera de la ciudad capital y por la reducción reciente de programas de cooperación que brindaban acompañamiento en estos procesos. Varias organizaciones que anteriormente tenían presencia en Huehuetenango han dejado de trabajar allí. Y si bien el gobierno cuenta con un plan llamado “Retorno al Hogar”, dispone de muy pocos recursos, no cuenta con personal especializado y no existe la efectiva coordinación interinstitucional para llevarlo a la práctica.

Frente a esta realidad, resulta indispensable avanzar hacia políticas públicas que comprendan la reintegración como un proceso integral y de largo plazo, y no únicamente como una respuesta de emergencia al momento del retorno. Asimismo, es necesario fortalecer la articulación entre instituciones públicas, gobiernos locales, organizaciones comunitarias, pueblos indígenas, cooperación internacional y sector privado para generar oportunidades sostenibles en los territorios donde las personas retornan.

Desde Pop No’j, al igual que otros que tenemos un enfoque de Derechos Humanos, reconocemos el derecho a migrar, el derecho a no migrar y el derecho a un retorno digno. Nuestra posición ha sido y es que la migración en sí no es el problema, sino que el problema está en cómo lo abordan los Estados; en la práctica, se continúa con un enfoque de seguridad nacional y no un enfoque de seguridad humana.

Las nuevas dinámicas migratorias representan un desafío compartido para toda la región. Desde la Asociación Pop No’j hacemos un llamado a fortalecer los esfuerzos de coordinación entre el Estado, las organizaciones sociales, la cooperación internacional y las comunidades para construir procesos de reintegración que reconozcan las capacidades, conocimientos y proyectos de vida de las personas retornadas. Solo mediante respuestas integrales, descentralizadas y con enfoque de derechos será posible transformar el retorno en una oportunidad para fortalecer a las personas, las familias, las comunidades y los territorios. Y si no se abordan las causas raíz, la migración continuará. Debemos avanzar hacia sociedades donde migrar sea una opción y nunca una obligación.

«La forma en que Guatemala responda hoy al retorno definirá no solo el futuro de miles de personas migrantes, sino también el de las comunidades que las reciben.»


[1] Asociación Pop No’j es una organización civil guatemalteca, no lucrativa, no partidista, que trabaja con un enfoque de Pueblos Indígenas, valorando en la historia, la identidad y los saberes de los Pueblos Originarios una fuerza para construir el Buen Vivir para todas y todos. Desde el año 2010, viene acompañando a población mayoritariamente indígena del departamento de Huehuetenango, especialmente a niños, niñas y adolescentes migrantes en su proceso de reintegración a las comunidades de origen, así como a familiares de personas desaparecidas en el contexto de movilidad humana.

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