Palabras de la Embajadora Clara Girbau en el acto en memoria de las víctimas de la quema de la Embajada de España en Guatemala
6 de julio de 2026
Tz’olq’omin b’e
K’o kuriqa’
kintz’olq’omij ri nub’e:
xa jewa’ kinna’tisaj jun jasuch.
We xat intukel kinbin cho nuwäch
kinkuwin ne ri’ kinb’ij chäwe
jas ri’, ri ucholaj ri sachib’al.
Camino al revés
De vez en cuando
Camino al revés:
Es mi modo de recordar.
Si caminara sólo hacia delante,
te podría contar
cómo es el olvido.
Querida Subdirectora de la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos, COPADEH, Querida representación del Arzobispo Metropolitano, Queridos representantes de la Plataforma de Organizaciones de Sociedad Civil Convergencia 31 de Enero, Queridos familiares, como Sergio Vi, representante del pueblo Ixil, Desde la Embajada de España, hemos querido iniciar tomando prestadas las hermosas palabras sobre la memoria escritas por el gran poeta de Momostenango, Humberto Ak’abal, Ajkem Tzij, Tejedor de Palabras, en su lengua k’iche, la misma que hablaban la mayoría de las personas a las que recordamos hoy.
Es un profundo honor para mí, como Embajadora de España en Guatemala, estar presente hoy aquí, en este acto de memoria y homenaje. Me atrevo a decir, humildemente, que quizá sea uno de los actos más emotivos y simbólicos que vayamos a realizar en este país en muchos años.
Se ha hecho esperar, pero aquí estamos, de la mano.
Por eso he querido que me acompañen otros representantes de España en estas tierras, el Ministro Consejero, Juan Frutos, la Directora del Centro Cultural de España, Eva Bañuelos y el Jefe interino de la Oficina de Cooperación Española, Eduardo Gonzalez. Todos ellos representan y llevan a cabo una labor del compromiso de España con Guatemala, su pasado, su presente y su futuro.
El pasado que nos une tiene momentos de gran dolor y sufrimiento. Uno de sus episodios es el que nos ha reunido hoy aquí:
El 31 de enero de 1980, hace 46 años, 5 meses y 6 días, en este lugar, tuvo lugar el asalto y la quema de la Embajada de España en Guatemala, en la que 37 personas perdieron la vida, una más tras ser secuestrada del hospital donde se encontraba, y dos más durante el funeral de las víctimas. Es decir, 40 personas perdieron la vida a raíz de este trágico hecho. De las 37 personas que fallecieron en la quema, 7 trabajaban para la Embajada. Una tragedia que ha dejado heridas que aún están sanando. Las víctimas son víctimas, sean indígenas, mestizos españoles, sean políticos, campesinos, estudiantes, trabajadores o diplomáticos. El dolor de las familias y las comunidades es, afín de cuentas, el mismo.
Este incendio tuvo lugar tras la entrada en la Embajada de un grupo de líderes indígenas campesinos y de estudiantes con el fin de denunciar y llamar la atención internacional sobre las graves violaciones de derechos humanos que se estaban cometiendo en sus comunidades, en el Quiché, durante el conflicto armado interno, y tras la irrupción no autorizada en la Embajada de las fuerzas de seguridad.
El 19 de enero de 2015, mi predecesor, el entonces Embajador de España en Guatemala, Manuel Lejarreta, estuvo presente en la sesión del Tribunal de Mayor Riesgo “B” que dictó sentencia condenatoria contra el único responsable que ha podido ser juzgado por este hecho, Pedro García Arredondo, ex jefe del Comando 6 de la Policía Nacional, condenado a 90 años de prisión. El Gobierno de España siguió atentamente el juicio. La Embajada de España desplazó funcionarios a todas las vistas públicas y orales desde que se inició, el 1 de octubre de 2014.
Hoy, en este lugar, quiero recordar y hacer mías las palabras expresadas por el Gobierno de España, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, en los dos comunicados que emitió el 20 de enero de 2015, al conocerse esta sentencia, y el 31 de enero de 2020, al cumplirse 40 años de la quema:
- “aquellos terribles y lamentables hechos constituyeron una flagrante violación por parte de agentes del Estado de Guatemala de la inmunidad diplomática de la Embajada de España, y provocaron la muerte de 37 personas”, además de las otras tres personas que he mencionado con anterioridad.
- El Gobierno de mi país mostró su satisfacción y felicitó a la justicia guatemalteca por haber juzgado, 35 años después, aquellos hechos, de acuerdo a las leyes, y con el respeto al debido proceso,
- “se congratuló por que se hubiera impartido justicia, y consideró que este fallo unánime era un importante paso que contribuía significativamente a dignificar la memoria de las víctimas y de sus familiares. ”
- Asimismo, señaló que “esta sentencia, junto con el Informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas de 1999, que también investigó y condenó lo sucedido, corroboraron la intachable y responsable actuación del Embajador Máximo Cajal, injustamente agraviado tantas veces, y de su equipo de trabajo en el desempeño de sus funciones.”
Concluyó que “el permanente recuerdo de aquellos dramáticos acontecimientos y el esclarecimiento de la verdad contribuyen de forma muy significativa a dignificar la memoria de todas las víctimas y de sus familiares.”
Estamos juntos también en el presente:
Por ello, quiero reconocer y destacar la importancia de que el Estado de Guatemala, a través de COPADEH, haya tenido la iniciativa de organizar este acto, junto a la sociedad civil, y de preparar y develar esta placa conmemorativa, que honra la memoria de las víctimas y su dignidad, y reconoce la responsabilidad del Estado en estos hechos.
Este acto muestra el compromiso de este Gobierno con los derechos humanos, la memoria y la dignidad de las víctimas del conflicto armado interno, como ha mostrado también al aprobar el Plan de Reparación y Dignificación de las Víctimas del Conflicto Armado Interno 2026-2036 y el Acuerdo Gubernativo para su implementación, y, en su marco, el Mecanismo de Búsqueda Humanitaria de Personas Desaparecidas.
El Gobierno de España reconoce, valora y apoya este compromiso y estos esfuerzos esperanzadores, y está dispuesto a acompañarlos.
La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo ha aprobado recientemente cuatro proyectos en Guatemala en materia de memoria. Tienen diferentes objetivos específicos pero varios objetivos comunes, como son:
− impulsar procesos de memoria histórica, reparación simbólica e incidencia democrática en territorios afectados por las secuelas del Conflicto Armado Interno y, en su caso, por conflictos actuales relacionados con criminalización, la violencia y desplazamientos forzados contra diferentes pueblos mayas como los ixiles, achíes o q’eqchíes.
− fortalecer la protección y el acompañamiento a organizaciones y comunidades indígenas que impulsan procesos de memoria, verdad, justicia y defensa del territorio.
− La dignificación de mujeres y comunidades indígenas sobrevivientes del Conflicto Armado Interno, como la recuperación y difusión de la memoria histórica y las experiencias de mujeres mayas de diferentes comunidades.
− Beneficiar especialmente a mujeres y juventudes indígenas vinculadas a procesos comunitarios de defensa de derechos y protección de saberes ancestrales.
Asimismo, se está impulsando el proyecto “Memorias en Constelación: Sitios y Museos en construcción de una cultura de paz”, con COPADEH y CALDH, que buscará fortalecer el derecho a la memoria y la verdad mediante una red de 11 sitios y museos de memoria en Guatemala. El proyecto también apoyará al Estado de Guatemala en la formulación e implementación de políticas y acciones públicas orientadas al derecho a la memoria, la verdad y la sostenibilidad de los sitios y museos de memoria.
El proyecto apoyará directamente la gestión sostenible de los espacios de memoria del Centro Riij Ib’ooy en Río Negro, Baja Verapaz; el Museo y Centro de Archivo Kumol Ixil en Nebaj, Quiché; el Museo de la Memoria del Parque Intercultural de Quetzaltenango; y la Casa de la Memoria Kaji Tulam en la zona 1 de Ciudad de Guatemala.
A estos cuatro sitios se sumarán otros seis espacios para conformar la red: el Museo Nuevo Horizonte en Santa Ana, Petén; el Museo Comunitario de la Memoria Histórica de Rabinal, Baja Verapaz; el Museo de la Memoria Katinamit en San Cristóbal, Alta Verapaz; la Casa Museo Luis de Lión en San Juan del Obispo, Sacatepéquez; Paisajes de la Memoria en Comalapa, Chimaltenango; y el Centro de la Memoria Monseñor Juan Gerardi en Ciudad de Guatemala.
Juntos, por último, de cara al futuro:
España, dentro y fuera de nuestro país, mantiene su firme e inquebrantable compromiso con los Derechos Humanos y la Memoria Democrática. Como el Director de COPADEH señaló recientemente, junto al Presidente Arévalo, “una democracia se debilita en ausencia de verdad y memoria”. Como COPADEH señaló, en el vídeo que publicó en enero del año pasado, en el 45 aniversario de la quema de la Embajada, “impedir que caiga el manto del olvido, y reconocer la responsabilidad del Estado en este trágico hecho, forma parte de las garantías de no repetición, y es un paso ineludible para caminar hacia la paz y la reconciliación”.
Construir la Paz es una tarea diaria. La Verdad, la Justicia, la Memoria y la No Repetición son los fundamentos de la convivencia, de la paz y de la democracia. Que no caiga el manto del olvido, que se conozca la verdad, y que se preserve la memoria y dignidad de las víctimas. Que las generaciones presentes y futuras las recuerden, y conozcan y recuerden su historia, para no repetir lo que no debe volver a suceder jamás. Cito, por último, unos pasajes de un artículo de opinión de Juan José Hurtado Paz y Paz
“Hoy, cuando también se cumplirán 30 años de la firma de la Paz Firme y Duradera,
reafirmar que la paz verdadera sólo puede construirse con justicia, democracia, respeto
al derecho internacional y bienestar para las mayorías. Las salidas de fuerza no
resuelven los problemas; sólo producen más muerte y más dolor. Las mujeres y los
hombres que murieron en la Embajada de España nos dejaron una responsabilidad
histórica: no normalizar la violencia, no aceptar la impunidad y no guardar silencio frente
a las injusticias del presente. Nos dejaron también la lección de unidad de quienes
soñamos con un Buen Vivir. Sus sueños no fueron quemados. Siguen vivos en la
memoria colectiva.”
O, también, retomando los versos de Akabal:
El viento no puede atajar un sueño
La noche se hace luz para el pensamiento
Yo vivo aquí, pero pienso allá…
Y mi pueblo lo sabe
Muchas gracias
Maltyox
